Dolor al pasar saliva y escalofríos constantes me hicieron visitar al doctor. En unos cuantos segundos el médico se dio cuenta de que era una infección en la garganta. Nada grave, pero requería un tratamiento inmediato para que no pasara a mayores. Me recetó antibióticos por 7 días. Como estaba desesperado, decidí “seguir” las instrucciones al pie de la letra. Me dijo… Tómese ‘esta’ pastilla cada 8 horas por los siguientes 7 días para matar la infección. Tómese esta pastilla en caso de dolor. Por nada del mundo se le ocurra detener su tratamiento. Es importante que siga al pie de la letra estas instrucciones si quiere aliviarse por completo. Ok. Muchas gracias, le dije. En los primeros 3 días, después de tomar el medicamento, el dolor y los escalofríos habían desaparecido por completo. Al cuarto y quinto día solo tomé una pastilla. El sexto y séptimo día paré por completo mi tratamiento. Me sentía muy bien. ¿Para qué seguir metiéndole químicos a tu cuerpo? Pensaba. Al decimo día, apareció un dolor todavía más fuerte, más intenso y más constante en la garganta y oídos. Los escalofríos venían cada hora. En un acto de desesperación, tomé las medicinas que me había recetado el doctor y ninguna de ellas funcionó como lo hizo la primera vez. Hice una cita con mi médico y al llegar a su consultorio me vio y me dijo… ¿No terminaste el tratamiento, verdad? No, contesté. Seguí tomándolo cuando de que regresaron los dolores y escalofríos pero ya no funcionó de la misma manera. Raúl, esto es grave. Tu cuerpo se hizo inmune a este antibiótico. Tengo que incrementar la dosis y el tiempo para matar de raíz a esta infección. Ahora pasaras mas días con dolor y tomando medicamento. Aquí tienes, sigue esta receta por 10 días. Si detienes el tratamiento es bajo tu propia responsabilidad, ya sabes lo que ocurrió la primera vez. /Fin de la historia

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Que tienes en tus manos la receta para curar todos tus problemas financieros y has decidido parar tu tratamiento o ignorarlo por completo por dos razones: 1. No estás en la posición que deseas estar o, 2. Has tenido un éxito considerable. Así me pasó cuando empecé en la compañía que me encuentro hoy. Mi mentor me recetó un plan de trabajo comprobado. Por los primeros 30 días no seguí la receta de mi mentor. Los resultados fueron desastrosos. Al final de esos 30 días, la enfermedad de la pobreza todavía corría por mis venas. Me comuniqué con mi mentor para contarle que mi mal estaba expandiéndose. Me recetó un plan similar pero con mayor actividad (mayor dosis) Me dijo, “has ‘esto’ por los siguientes 18 meses y nunca más tendrás que preocuparte por dinero.” Seguí su receta al pie de la letra. En los primeros 6 meses mi mal había desaparecido. Tenía estabilidad en mis finanzas una vez más. Me dieron ganas de parar el tratamiento, pero me acordé de las palabras de mi mentor:
“Has esto por los siguientes 18 meses y nunca mas tendrás que preocuparte por dinero”
Seguí tomándome la dosis que mi mentor me recetó y al llegar los 18 meses mi vida nunca volvió a ser la misma. Si me permites darte un consejo… Si una persona con el éxito que quieres lograr te da una receta, haz dos cosas: 1. No la alteres. 2. Síguela hasta que consigas tu objetivo final. Aun después de un pequeño éxito o un pequeño obstáculo.

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