Había una oruga que estaba cansada de arrastrarse para sobrevivir. Cansada de alimentarse con las hojas que se encontraba en su camino y no de los alimentos que deseaba. Cansada de vivir camuflajeada para evitar ser devorada por sus depredadores. Cansada de su vida rutinaria. Dentro de sí… Esta oruga sentía… Que merece una mejor vida. Que no vino a este mundo para vivir arrastrándose. Que no tiene porque alimentarse de los alimentos que encuentra en el camino. Que ella puede decidir qué comer, donde comer, donde vivir y como vivir. En ese momento… La oruga empieza a llorar. Un llanto tan fuerte que alertó a la tortuga que pasaba por el lugar. La tortuga le preguntó, ¿Por qué lloras? Sr. Tortuga, dentro de mí, siento un llamado. Un llamado a la grandeza. Un llamado de tener una gran vida. Un llamado de transformarme por completo. Mi querida Oruga, Entre las orugas existe un rumor… “Que las orugas son capaces de tener alas y volar por todos los cielos. Dejan de ser orugas para convertirse en bellas mariposas” ¿Por qué no me he convertido en mariposa? ¿Por qué mis amigas orugas no se han convertido en mariposas? Hay unas orugas incrédulas que prefieren vivir y morir como orugas. Para pasar de oruga a mariposa requiere un sacrificio, comentó la tortuga. Te expones a una nueva clase de depredadores – los que se burlaran de ti por querer cambiar tu ambiente. Correrás nuevos peligros – el miedo a lo desconocido.

Este llamado que siento, es más fuerte que cualquier miedo o sacrificio.

Y siguió su camino rumbo al sol. De paso, se despidió de sus familiares por la jornada que estaba emprendiendo. Sus conocidos se burlaron. Lo humillaron. Trataron de persuadirlo para cambiar su parecer. “Nosotros sentimos ese llamado, pero lo ignoramos Una mariposa nos dijo que era verdad, pero ¿para qué arriesgarnos? ¿Qué tal y esa mariposa solo buscaba embaucarnos? Estamos contentos porque estamos vivos y aquí no corremos ningún riesgo. Tenemos lo necesario. Ni se te ocurra hacer algo semejante.” En ese momento recordó las palabras de la tortuga:
“Te expones a una nueva clase de depredadores – los que se burlaran de ti por querer cambiar tu ambiente.”
La oruga contestó: Lo haré con ustedes o sin ustedes. La oruga que quiera acompañarme es bienvenida. 4 orugas decidieron emprender el viaje. Una de ellas le suplicó… “Por favor, garantízame que me convertiré en una bella mariposa.” No puedo garantizarte eso. Sería injusto para ti y para mí. Lo que te puedo garantizar es que pase lo que pase, si emprendes el camino, tienes una oportunidad de convertirte en mariposa. Si te quedas aquí, sabes que vivirás y morirás como oruga. Y continuó su camino. Días después… sintió ganas de refugiarse porque algo estaba a punto de ocurrir, tenía miedo pero recordó las palabras de la sabia tortuga:
“Correrás nuevos peligros – el miedo a lo desconocido.”
Y tomó valor. Encontró una hoja y poco a poco hizo un capullo que la cubrió por completo…

Era la primera vez que hacia algo similar, pero cuando existe un “por qué” el cómo hacerlo no importa.

Las orugas que la habían acompañado se quedaron a ver lo que ocurría. Días después, el capullo empezó a abrirse. Era algo bello. Las otras orugas estaban asustadas y emocionadas al mismo tiempo. Por ningún lugar encontraron a la oruga… Solo vieron a una mariposa bella que volaba libre por el cielo. Esto dio valor para que las otras orugas siguieran con llamado… El Llamado a La Grandeza Si crees que este artículo es de enseñanza para alguien, compártelo. Gracias. Déjame saber tus opiniones en los comentarios.